
Un festival como el Sellier Film Festival, que tiene como pilar fundamental no aceptar subvenciones públicas, debe llevarse a cabo durante 4 días como máximo, dado que al ser la programación íntegramente fílmica, con película (no en video digital, como el resto de festivales bien regados con subvenciones del contribuyente pese a que lo digital es algo exento de dificultades), requiere un trabajo enorme imposible de sobrellevar mas jornadas. Ello conlleva que no se puedan realizar ciertas actividades que, aunque ultimadas y tratadas, tanto a la hora de localización de los positivos cinematográficos, como en la obtención de permisos de sus propietarios, deben quedar en el tintero.